El amor es aceptar a la otra persona tal y como es, sin intentar cambiar ninguna característica de su personalidad, asumiendo tanto sus cualidades como sus defectos. La tolerancia es una pieza clave de la convivencia. En momentos de tensión con la pareja, es fácil dejarse llevar y decir cosas de las que luego puedes arrepentirte. Nunca digas nada que no te gustaría que te dijesen a ti.
En una relación es esencial saber mirar hacia el futuro de la misma forma. Es muy importante conocer las expectativas del otro, así como mostrarle nuestras inquietudes
Las parejas deben hacer una distinción entre su vida personal, la del otro y la vida que tienen en común. Al estar en pareja, no debemos renunciar a nuestra individualidad y dedicarnos exclusivamente a la otra persona. Esto supone un gran error que no sólo nos afecta a nosotros mismos, sino también a la relación.
No caigas en el error de creer que tu pareja sabrá lo que estás pensando. Si surge una disputa será más fácil que os contéis abiertamente qué es lo que os ha molestado. Hablar de vuestros sentimientos y preocupaciones os ayudará a conocer más a fondo al otro y por tanto, a llevar una vida de pareja más sana.
En toda pareja surgen conflictos de mayor o menor intensidad. Ante éstos, se debe aprender a ser flexible, utilizando la táctica del “hoy por ti, mañana por mi”. Existen cosas que pueden ser muy importantes para la otra persona, y que hacerlas, o dejarlas de hacer no nos supone un gran esfuerzo.
El trabajo, los hijos, o las obligaciones del día a día, llevan a muchas parejas a olvidarse de su propia intimidad. Pequeños detalles como reservarse una noche a solas una vez al mes, brindar con champagne, o preparar en casa un baño para dos, son momentos especiales que hacen olvidar la rutina y refuerzan la relación.